Ruta

Para nosotros Italia es un valor seguro, tanto por sus monumentos y paisajes, como por su gastronomía; así que este año volvimos. Elegimos una zona bastante desconocida y de la que encontramos poca información, pero que nos atraía mucho. El avión llegó a Bari, pero nosotros continuamos viaje en tren hasta Lecce, de ahí tras un par de noches fuimos a Alberobello, pueblo que es una de las imágenes más conocidas de La Puglia y finalizamos en Bari, desde donde hicimos varias excursiones a los pueblos de la costa, entre otros el famoso Polignano a Mare, que es otra de las imágenes de la región. Y también al bonito pueblo de Matera, que pertenece a la región de Basilicata. A pesar de haber visto muchos lugares en este viaje, esta región tiene mucho que ofrecer y nos dejamos bastantes por ver.

Fechas: 18 de febrero al 28 de febrero de 2018.

Ruta:
Día 1: viaje y llegada a Lecce.
Día 2: Lecce y  Galatina.
Día 3: llegada a Alberobello.
Día 4: Locorotonto, Martina Franca y Alberobello.
Día 5: Alberobello.
Día 6: Llegada a Bari.
Día 7: Polignano a Mare y Monopoli.
Día 8: Bari.
Día 9: Matera.
Día 10: Molfeta, Giovinazzo y Trani.
Día 11: vuelta.

Datos de interés

TRANSPORTE FERROVIARIO

Recorrer la región de La Puglia en tren es posible, llega a bastantes sitios en un tiempo razonable; eso sí, hay que renunciar a algunos sitios, donde se tarda demasiado, hay muy pocas frecuencias o ni siquiera llega.

En la región operan 5 compañías, la más conocida, porque es la que recorre todo el país, es Tren Italia, luego como compañías regionales están: Ferrotramviaria, Ferrovie del Sud Est, Ferrovie Appulo Lucane y Ferrovie del Gargano; esta última fue la única que no utilizamos nosotros.

Todas las compañías (excepto Ferrovie del Gargano) tienen salida desde Bari, así que nos es mayor problema cambiar de una a otra. Tren Italia y Ferrovie del Sud Est, salen del edificio principal. Y por otra parte, Ferrotramviaria y Ferrovie Appulo Lucane, salen de otras estaciones que se encuentran saliendo de la principal hacia la izquierda; es muy fácil, aunque estas últimas más que estaciones parecen edificios normales.

TREN ITALIA es la compañía que comunica todo el país, te lleva a las principales ciudades, como Brindisi, Lecce, Taranto y Foggia; también es la que comunica la ciudad de Bari con los pueblos de la costa.

FERROTRAMVIARIA la primera que utilizamos, ya que es la que comunica el Aeropuerto con Bari Centrale, donde queríamos llegar para coger el tren.

FERROVIE SUD EST esta compañía se encarga de las comunicaciones de la zona más al sur, nosotros la usamos para ir desde Lecce, a Galatina y también para llegar a Alberobello.

FERROVIE APPULO LUCANE esta es la que comunica Bari con Gravina di Puglia y Matera (Basilicata).

FERROVIE DEL GARGANO es la compañía de zona norte, la provincia de Foggia.

Hay trayectos que los cubren los autobuses también, pero eso nos pareció más lioso y optamos siempre por el tren.

Es muy importante tener en cuenta que hay compañías como la Ferrovie Sud Est y Ferrovie Appulo Lucane, que no operan los domingos; puede que algún trayecto se pueda hacer en bus. Pero nosotros optamos por modificar la ruta, un domingo viajamos con Tren Italia hasta Lecce y el otro domingo nos quedamos en Bari.

También hay que tener cuenta el tema de los billetes, para Tren Italia no hay problema porque suelen haber máquinas en todas sus estaciones, son muy fáciles de usar y además están en español. Pero en compañías como Ferrovie Sud Est te puedes encontrar que la taquilla este cerrada y haya que comprar el billete en algún quiosco o gasolinera del pueblo; así que al llegar a una estación nueva lo primero que hay que hacer si está abierta la taquilla es comprar el billete y si no leer las indicaciones de dónde comprarlos; lo que también se puede hacer es comprar todos los billetes por la mañana, si se tiene clara la ruta se pueden comprar, luego antes de subir al tren se validan y ya está.

Antes de ir había información sobre los trenes que no nos quedaba muy clara, pero una vez allí fue más fácil, y preguntando lo fuimos averiguando todo.

Mapas de las diversas lineas de Ferrovie del Sud Est.


Mapas por zonas de las cinco líneas.

Zona centro

Zona centro-sur

Zona centro-norte

Día 1: viaje y llegada a Lecce

Un nuevo viaje y un nuevo madrugón. El despertador sonó a las 4 de la madrugada, nos levantamos, cerramos maletas y al coche. Pusimos rumbo al aeropuerto, donde llegamos alrededor de las 5, a los pocos minutos llegaron los de Parking Oliveral para recoger nuestro coche; últimamente usamos esta empresa.

Directos a facturación, donde había una cola de unos diez minutos, y luego al control de seguridad donde tardamos otros diez minutos. Alfredo pitó en el arco y pasó control de drogas (cosa que no tiene mucho sentido), pero sin ningún problema.

Fuimos a desayunar (un par de croissants y un par de cafés, 6’20 €) y mientras nos cambiaron la puerta de embarque, pero en el Aeropuerto de Manises no es mayor problema, porque es bastante pequeño y además con el cambio de puerta nos quedaba más cerca.

Embarcamos bastante rápido a pesar de ir el avión lleno, y puntual a su hora las 6’50 salíamos rumbo a Bari; durante el vuelo vimos amanecer.

Unos bonitos colores que nos regalaba el nuevo día

Llegamos alrededor de unos 20 minutos antes de su hora prevista, que eran las 9’15. El Aeropuerto de Bari-Palese, es muy pequeño, tan solo había un avión y ya no estaban los pasajeros. Las maletas tardaron un poco (mucho, para el poco movimiento de aviones), y además ahora con el cambio de la política de Ryanair con las maletas de mano, en la cinta primero sacan las de mano que no van en cabina y luego las maletas facturadas.

Lo siguiente era coger el tren de Ferrotramviaria que nos llevaría a Bari Centrale, una chica del mostrador nos ayudó a sacar los billetes (5 € cada uno), para llegar al andén había que recorrer un par de pasillos muy largos (había hasta cinta transportadora) así que por los pelos perdimos el de las 9’25 y a pesar de que esta ruta la hacen dos líneas no hay mucha frecuencia y nos tuvimos que esperar al de las 10’12 que el que inicialmente habíamos previsto coger. El trayecto fueron 15 minutos, el tren muy moderno, con pantallita indicando las paradas.


Al llegar a Bari, fue cuando descubrimos que no todos los trenes llegan a la misma estación, este en concreto, llega a una llamada Ferrovie Nord Barese, que parece un edificio de oficinas; eso sí todos llegan a la Piazza Aldo Moro.



Una vez en la estación de Bari Centrale, lo primero que hicimos fue comprar los billetes a Lecce (10’50 €), la máquina de Tren Italia es muy sencilla e intuitiva y además está en varios idiomas, entre ellos el español. Lo primero que decía la máquina era, ¡cuidado con los carteristas y si necesita información solo se la pida al personal con el uniforme de Tren Italia!.

Luego fuimos a almorzar algo a allí mismo en la estación a Pizza Spizzico, nos pedimos un menú pizza a medias, porque era muy grande (pizza, patatas y bebida, 7’20 €).

Después esperamos aburridos en la estación, que es bastante pequeña y espartana, no hay ni quioscos ni tiendas, ni siquiera hay sitio para sentarse, más que en los andenes.



El tren salió puntual a las 12’18, la hora y media de viaje nos resultó bastante entretenida disfrutando del bonito paisaje de olivos y almendros; la llegada a Lecce fue más o menos sobre las 13’52 que era su hora.


En 10 minutos y con la ayuda del Google Maps llegamos a nuestro alojamiento. La casa se encuentra en un callejón y Google Maps no la tenía situada con exactitud (ahora sí, porque a la vuelta del viaje lo corregimos y lo aceptaron), pero llegamos bien.

Cuando llegamos a B&B Cuore Barroco, nos estaban esperando, nos enseñaron nuestra habitación que estaba en el primer piso y nos explican el tema del desayuno.

Y rápidamente salimos a comer, hay que decir que nos sorprendió que siendo domingo habían muchos restaurantes cerrados. A un minuto teníamos la céntrica Piazza Sant’Oronzo y allí en Come Vuoi Pane & Condimenti comimos, es un barecito de bocatas, en el que tan solo hay dentro unos pocos taburetes, pero suficiente en aquellos momentos, los bocatas muy ricos, tienen algunas combinaciones montadas y también puedes elegir tu bocata, ingrediente a ingrediente; un par de bocatas y un par de cervezas costaron 13’80 €.


Tras la comida, eran algo más de las 3 de la tarde y ya se empezaba a ver gente por la calle, porque hasta esas horas la ciudad estaba desierta.

Decidimos dar una vuelta aprovechando la buena tarde que hacía (mañana posiblemente llovería un poco). Comenzamos por la misma Piazza Sant’Oronzo, luego a pocos minutos Piazza del Duomo, callejeamos y volvimos a pasar por Piazza Sant’Oronzo, dimos otra vuelta y finalizamos el paseo en la Piazza Sant’Oronzo ya de noche; es una plaza espectacular. Durante todo nuestro paseo nos dedicamos simplemente a callejear, no entramos en ninguna iglesia.

Anfiteatro Romano, Sedile y Columna de Sant’ Oronzo

Anfiteatro Romano y Sedile

Chiesa di Santa Irene

Piazza del Duomo

Piazza del Duomo

Piazza del Duomo

Piazza del Duomo

Campanille en Piazza del Duomo

Piazza del Duomo

Porta Rudiae



Porta Napoli

Chiesa di S. Maria della Provvidenza


Sedile en Piazza Sant Oronzo

Anfiteatro Romano, Sedile y Columna de Sant’ Oronzo

Chiesa di Santa Chiara

Teatro Romano

Teatro Romano, con Campanille el fondo



Piazza del Duomo

Anfiteatro Romano y Sedile

Sedile

Alrededor de las 6 de la tarde, volvimos a nuestra casa; lo primero fue organizar un poco el tema de maletas y después descansar un rato.

Sobre las 8’30 salimos a cenar, fuimos directos a uno que le habíamos echado el ojo, Crianza, nos dijeron que teníamos que esperar un poco, pero no tardaron ni dos minutos en darnos mesa. Pedimos unas cervezas, una ensalada y una tabla de fiambres y quesos; todo muy rico. Y para no perder la costumbre en nuestros viajes a Italia (desde que fuimos a Campania), rematamos con unos chupitos de limonchelo; al traernos la cuenta se habían olvidado de una cerveza y lo comentamos, y tuvieron el detalle de invitarnos a los chupitos; todo costó 40’50 €.


Stracetti di pollo

Taglieri misto

Tranquilo paseo de regreso a nuestra casa que teníamos a sólo unos minutos, la verdad que a aquellas horas vimos muy animada la ciudad; se ve que aquí los domingos la gente come en casa y luego por la tarde-noche salen.

Día 2: Lecce y Galatina

Habíamos puesto el despertador a las 7’30, pero a las 7 en punto sonaron unas campanas que nos despertaron; es lo que tiene una ciudad con tantísimas iglesias.

En el B&B Cuore Barroco, para desayunar puedes elegir entre ir a un bar que tienen concertado o en la casa, nosotros optamos por ir al bar; el Caffè Alvino está en la Piazza Sant’Oronzo. El desayuno incluye una pasta y un café, nosotros pedimos un capuchino y el pastel típico de la zona que se llama pasticciotto, un desayuno algo escaso, pero el pastel es bastante rico y contundente; el más típico es el relleno de crema.


Sobre las 9’30 comenzamos la ruta por Lecce, en la que principalmente íbamos a visitar iglesias, desde luego en Italia nunca faltan, pero creo que en Lecce todavía habían más. Entramos en las que nos fuimos encontrando, en todas su entrada era gratuita y generalmente su horario en invierno era de 9’30 a 12’30 y de 3’30 a 6’30 más o menos.

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- Un poco de historia -

Lecce es una joya del barroco conocida como la “Florencia del Sur”. La ciudad creció durante cinco siglos bajo el dominio romano en la época de Adriano, que fue cuando se construyó el anfiteatro y el teatro; la caída del Imperio Romano provocó la decadencia de la ciudad, hasta la llegada de los Normandos y más tarde los Angevinos, que con la ayuda de familias ricas, comenzaron a transformar la ciudad.

Durante el siglo XV fue Carlos V quien convirtió la ciudad en un importante centro comercial y fue el encargado de reorganizar la ciudad desde el punto de vista urbanístico, construyendo el castillo, las murallas y un arco de triunfo (hoy llamado Porta di Napoli). Fue en el periodo del Renacimiento y sobre todo del Barroco, cuando la ciudad se enriqueció a base de iglesias y edificios gestionados por el clero y ricas familias.

El resultado de esos años de progreso se conoce como Barroco leccese, que todavía podemos ver en el centro histórico en las fachadas de iglesias y edificios, y que se pudo lograr gracias a la ductilidad de la piedra local, de color dorado y cálido, muy fácil de transformar en auténticas obras de arte.

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En la PIAZZA SANT’ORONZO, que ya vimos ayer, tenemos varios monumentos:

La COLUMNA, lleva el nombre del patrón de la ciudad (Sant Oronzo), erigida por la ciudadanía en 1666, después de una epidemia de peste que había golpeado la ciudad diez años antes.

El SEDILE, lo que queda hoy son los restos del palacio construido a finales del siglo XVI, por un alcalde veneciano de la época.

El ANFITEATRO, iniciado en el siglo I en la época del emperador Augusto y completado un siglo después por el emperador Adriano, con capacidad para unas 25.000 personas. De abril a septiembre parece ser que es visitable.


Comenzamos por una pequeña iglesia en la misma Piazza Sant’Oronzo, CHIESA DI SANTA MARIA DELLA GRAZIA, la iglesia no es gran cosa, pero queda curiosa su fachada rodeada de edificios más modernos.


En Via Vittorio Emanuele, CHIESA DI SANTA IRENE, construida a finales del siglo XVI y dedicada a la Santa Irene (patrona hasta 1656); podríamos decir que es un poco más sencilla que otras que veríamos después.




Siguiendo la misma calle se llega al DUOMO, construido en el siglo XVII sobre una iglesia románica, en el estilo barroco de Lecce con la típica piedra caliza leccese; en esa época se construyó también el Campanille. Horario invierno: 7’30 a 12 y 15’30 a 18. Horario verano: 8 a 12’30 y 16 a 20. En su interior el techo es de madera con bonitos artesonados tallados.










El edificio del fondo es el Palazzo Arcivescovile y el de la derecha el Palazzo del Seminario.


Luego CHIESA DI SANTA MARIA DELLA PORTA o DI SAN LUIGI, pequeña iglesia de planta octogonal cerca de la Porta Napoli.





Callejeamos observando sus bonitos edificios y rincones.




Y finalmente la joya de la ciudad, la BASILICA DI SANTA CROCE, construida entre los siglos XVI y XVII, es la expresión más representativa del barroco leccese, especialmente por la riqueza decorativa de su fachada (que nosotros nos encontramos en obras); en su interior también tiene un bonito techo de madera. Horario: 9 a 12’30 y 16 a 19’30; no dejar la visita para última hora porque a las 19 horas se celebra misa, y durante la liturgia no se puede visitar.



Detalle del techo







Foto: wikipedia.

Alrededor de las 12 dábamos por finalizada la visita, tampoco consistía en entrar a todas las iglesias. Pasamos por el Castillo de Carlos V, pero no nos pareció interesante la visita, este tipo de fortificaciones suelen tener interiores bastante espartanos.

Así que fuimos a la Oficina de Turismo a ver si nos daban alguna idea para visitar algún sitio cercano en lo que quedaba de día; descartamos Otranto porque es casi imposible llegar en invierno con medios de transporte público, descartamos Gallipoli porque estaba a casi hora y media de tren; así que nos decidimos por Galatina que sólo eran 40 minutos y donde nos recomendaron una iglesia, que tras consultar en internet nos convenció.

Fuimos a la estación de trenes, la máquina de billetes era de Tren Italia (esta ruta pertenece a Ferrovie del Sud Est), y justo al lado estaba la taquilla nos vendieron el billete (2’10 €).

El tren estaba anunciado en vía 6, luego llegó uno a la vía 7, y en ese momento quitaron el cartel de la vía 6, y no pusieron nada en ninguna de las dos vías, el tiempo pasaba y quedaba poco para que fuera la hora de salida; así que la gente acabó preguntándole al maquinista.

No nos quedaba muy claro, pero parecía que tendríamos que hacer algún cambio de tren (aunque nosotros pensábamos que era directo). Y así fue, al llegar a Zollino tuvimos que cambiar de tren, dejamos el nuestro de dos vagones en vía 1, para subir a otro de un solo vagón en vía 2, por suerte los empleados responden siempre a tus dudas y además se cruza por encima de las vías; así que no había lugar a confusión.

Al llegar a GALATINA lo primero que miramos, fue el tema de comprar los billetes de vuelta, y menos mal, porque se vendían en un quiosco en el centro, que además cerraba a mediodía; así que lo situamos en el mapa y lo dejamos para después.


Este tren fue el que nos llevó a Galatina.

Al llegar a Piazza Dante Alighieri, que más o menos tenía pinta de ser el centro del pueblo, en el primer sitio que vimos abierto entramos a comer, Pizzicheria, que resultó ser una braceria. ¿Y que es una braceria?, pues es como una carnicería con un mostrador carne fresca, tú eliges, y ellos te lo preparan a la plancha; pedimos cada uno un par de longanizas con patatas fritas, que junto con las bebidas nos costó 18 €.


Tras la comida, vimos que la iglesia de la plaza, CHIESA SANTA MARIA DELLE GRAZIE, estaba abierta (algo raro porque a mediodía siempre cierran), así que entramos; dentro había un grupo de estudiantes y nadie nos dijo nada, dimos una vuelta y salimos.




Como las iglesias abrían a las 4, hicimos tiempo tomando unos capuchinos en la cafetería Bar delle Rose, que está toda acristalada dentro del parque, en la plaza principal.

Una vez fueron las 4, puntuales abrieron las iglesias, primero visitamos CHIESA DELLA MADONNA ADDOLORATA, minúscula iglesia, que no por ello deja de ser bonita.



Muy cerca CHIESA DI SANTI PIETRO E PAOLO APOSTOLI, considerada la Chiesa Madre de la ciudad, está dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo, patronos y protectores de la ciudad; la iglesia actual es el resultado de una reconstrucción durante el siglo XVII.




Luego callejeamos para ir a la iglesia que nos había llevado hasta esta ciudad, y que nos habíamos dejado para el final.


Justo pegado a la izquierda de la Basílica, en el siglo XVII se reconstruyó un Convento, para reemplazar un monasterio del siglo XV; tiene un claustro cuadrangular decorado con frescos.




La fachada estaba en obras, pero lo importante de la BASILICA DI SANTA CATERINA D’ALESSANDRIA está en su interior, construida a finales del siglo XIV en una extraña mezcla de románico y gótico. Su interior está todo decorado con frescos, techos, pillares, bóvedas, todo. La iglesia es muy bonita, una pena que no se puedan hacer fotos. Aquí está el sistema de iluminación con monedas, por 2 € se ilumina toda (unos 5 minutos); hay que verla iluminada, si no se pierden muchos detalles, y ya que la entrada es gratuita no me parece mal que tengas que pagar para verla iluminada. Horario: 8’30 a 12’30 y 16 a 18’30. Es muy bonita, había merecido la pena venir hasta aquí.

Foto: wikipedia

Foto: wikipedia

Foto: inapulia.blogspot.com.es

Volvimos hacía el centro, compramos los billetes en Cartolibreria Apostrophe, en Corso Porta Luce, muy cerca de la Piazza Dante Alighieri. Horario: 6’45 a 13’30 y 16’30 a 20’30, domingos 8 a 13 y jueves por la tarde cerrada.

Ya estaba anocheciendo y no sabíamos muy bien que hacer, así que nos fuimos hacia la estación con tiempo de sobra.



Cogimos el tren de las 6’10 que llegó con algo de retraso, en Zollino tuvimos que cambiar de tren nuevamente, pero esta vez ya no nos pillaba por sorpresa.

Una vez en Lecce volviendo al hotel, confiados en que ya nos sabíamos el camino, nos despistamos y dimos una vuelta de más. En el trayecto vimos CONVITTO PALMERI, edificio que originalmente en el siglo XIII fue iglesia y convento, luego a principios del siglo XIX se convirtió en un centro educativo de alto nivel y actualmente alberga la biblioteca provincial.


Pasamos un momento por casa y salimos enseguida a cenar. Ayer vimos uno que estaba muy animado y era al que habíamos pensado ir, pero el lunes estaba cerrado, dimos una vuelta por la zona y solo habían un par abiertos, así elegimos por el clásico sistema, del que más gente tenía.

La idea inicial en Vineria Santa Cruz, era tomarnos un Aperol Spritz y mientras pensar en otro sitio para cenar, pero aunque no nos gustó el Aperol Spritz (no tenía burbujas, cuando es una bebida que lleva vino espumoso o cava y un chorro de sifón), al sopesar si buscar otro sitio o quedarnos, como habían muchos sitios cerrados, estábamos bien y ya eran las 8’30 decidimos no arriesgar y quedarnos.


Pedimos una tabla mixta grade, en la cuenta nos la cobraron como media, pero no dijimos nada porque el Aperol Spritz había sido muy malo (la verdad que para servirlo así mejor quitarlo de la carta). Por lo menos la cena salió bien de precio y la tabla estuvo rica; los Aperol Spritz, alguna cosita de picoteo, la tabla mixta y las cervezas, nos costó 34 €.



Luego tranquilo paseo de regreso a casa, despidiéndonos de esta bonita ciudad, con un casco histórico bastante pequeño, pero que nos había gustado mucho.

Buzón típico de la ciudad, que se encuentra en muchas casas